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La Violencia No Es
La Solución
Por
José M. Viera
El
uso de la fuerza o la intimidación para conseguir algo es lo
que constituye la violencia. Ésta también se manifiesta
en la dureza, el atropello, la tensión, la furia, la
agresión, la brusquedad, el disgusto, la crueldad, el enojo y
el arrebato. Es importante reconocer que la violencia no se limita
a un acto físico solamente. Hay palabras y actitudes violentas
que son tan dañinas como un acto físico, o
peor.
No
hay lugar a dudas que vivimos en una sociedad que ha sido marcada y
continúa siendo afectada por la violencia. Hay gobernantes y
otros líderes que tienen serios problemas con el enojo y la
violencia. También hay personas (incluyendo a cristianos) que
no saben controlar su temperamento y que muchas veces son
violentos. ¡Esto no debe ser así: Dios espera mucho mejor
de nosotros!
Enojarse es algo natural y
todos lo hemos experimentado. No obstante, el enojo nunca debe
controlar nuestras acciones. Jesús mismo experimentó el
enojo, según Marcos 3.5: Entonces, mirándolos alrededor
con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al
hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le
fue restaurada sana. También leemos en Juan 2.15-16: Y
haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y
las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los
cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían
palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de
mi Padre casa de mercado. Es importante mencionar que en ambos
casos, cuando Jesús se enojó, lo hizo porque manifestaba
disgusto ante la actitud irreverente de los hombres hacia Dios. Sin
embargo, estos fueron unos momentos específicos en que el celo
de Dios y Su Santidad fueron manifestados.
La
Biblia dice en Efesios 4.26: Airaos, pero no pequéis; no se
ponga el sol sobre vuestro enojo. Este versículo no es
licencia para enojarse. El sentido y el contexto del mismo
realmente dicen lo siguiente: Si te enojas, no vayas a pecar. Y
nunca dejes que el enojo te dure todo el día. En Jonás
4.4 leemos: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?
El
mensaje de hoy es simple. El enojo es algo natural y humano, pero
debemos asegurarnos que no sea por caprichos personales o
simplemente porque nos gusta ser enojones. Y jamás debemos
permitir que el enojo nos lleve a actos violentos y a palabras que
hieren. Cristo nos puede y nos quiere ayudar. Abramos nuestro
corazón a la presencia del Espíritu Santo y dejemos que
Él destruya el espíritu de violencia que quiere
apoderarse de nosotros.
Otras referencias
sobre el enojo / violencia:
• Efesios 4.31-32:
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería
y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros,
misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios
también os perdonó a vosotros en Cristo.
• Salmos 37.8: Deja
la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer
lo malo.
• Proverbios 14.29:
El que tarda en airarse es grande de entendimiento; Mas el que es
impaciente de espíritu enaltece la necedad.
• Proverbios 14.29,
DHH: Ser paciente es muestra de mucha inteligencia; Ser impaciente
es muestra de gran estupidez.
• Eclesiastés
7.9: No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el
enojo reposa en el seno de los necios.
• Mateo 5.22: Pero yo
os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será
culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano,
será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga:
Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.
• Romanos 12.19-21:
No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad
lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la
venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu
enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de
beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre
su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el
mal.
• Santiago 1.19: Por
esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír,
tardo para hablar, tardo para airarse.
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