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Tú puedes ser feliz SIN el diablo, pero jamás serás feliz SIN Dios

Por José M. Viera

Mientras predicaba en la Campaña de Jóvenes de Norristown, una frase salió de mis labios que todavía me estremece: "¡Tú puedes ser feliz SIN el diablo, pero jamás serás feliz SIN Dios!" Cuando pienso en esas palabras, tengo que darle gracias a Dios porque nos ha dado la victoria sobre nuestro enemigo mortal, Satanás.

El diablo vino a robar, a matar y a destruir, pero Cristo vino a darnos vida en abundancia (Juan 10.10). Cuando Cristo llega al corazón, Satanás se tiene que marchar. Y lo más maravilloso es que realmente podemos ser felices sin el diablo en nuestra vida. Este romance que teníamos con las cosas del diablo desaparece de nuestra vida cuando la presencia de Dios llega a nuestro corazón. Se puede vivir feliz sin el diablo.

Cuando miramos la otra cara de la moneda, tenemos que entender que no se puede vivir feliz sin Dios. Hemos sido creados por Dios y para Dios. Cuando nos separamos de Él, experimentamos el vacío mayor; es como si nuestro corazón estuviera perforado y desesperadamente buscando algo que lo llene. La presencia de Dios es la que nos da vida y la que nos da el gozo y la felicidad. (Vea Juan 15.5; Isaías 43.11; 44.6).

Apreciado amigo, que todavía no te has decidido por servir a Dios, hoy tienes delante de ti la oportunidad mayor de tu vida: Escoge servir a Dios porque sin Él nunca serás completamente feliz. Recuerda que puedes vivir feliz SIN el diablo, pero nunca serás feliz sin Dios.

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