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11: NO Es Lo Mismo, NI Se
Escribe Igual
Por José
M. Viera
Los falsos profetas, Parte
4: 2 Tesalonicenses 2.1-3 | Parte 6 |
Revelaciones que no se conforman
con la Palabra
Iré directamente al
punto principal: Ninguna revelación profética (sea por
sueño o visión o un mensaje especial), podrá ocupar
un lugar más importante que la Biblia, la Palabra de Dios.
¿Qué quiero decir con esto? Es simple, no se le debe dar
más atención o importancia a estas cosas que a la misma
Palabra de Dios.
Lamentablemente, muchos
están siendo engañados hoy, simplemente porque no
escudriñan la Palabra de Dios. Nunca toman el tiempo para leer
y estudiar la Palabra con un espíritu de humildad y
sinceridad. Sin embargo, se sienten atraídos a escuchar
revelaciones, sueños, profecías y otras manifestaciones
semejantes. Esto me recuerda a un predicador que fue invitado a
predicar a una iglesia que estaba controlada por los falsos
profetas. En el altar había sábanas blancas y varios
individuos acostados en el piso, que supuestamente recibían
mensajes y revelaciones de Dios. También había
intérpretes especiales que se acercaban a ellos para recibir
el mensaje que iban a comunicar a la congregación. Todo el que
se acercaba al altar, tenía quitarse los zapatos porque aquel
lugar había sido designado como "el lugar de la santidad". Por
supuesto, aquel predicador invitado, quedó horrorizado al ver
cómo el espíritu del engaño había cegado los
ojos de la congregación y sus líderes.
¿Qué importancia
tiene una visión sobre la ballena (o el gran pez) que se
tragó a Jonás? ¿Para qué decirle "Amén" a
estas cosas? Y más peligroso aún es, pensar que hay
hombres y mujeres que piensan que Dios habla sólo a
través de ellos y nadie más. Aquí es, donde
fundamentalmente radica el error del falso profeta. Ellos
convenientemente ignoran que Dios ha puesto Su Espíritu Santo
en el corazón de los verdaderos creyentes.
La
iglesia de Tesalónica había sido perturbada por falsos
profetas que enseñaban que el Día del Señor ya
había llegado. Pablo les dio la siguiente amonestación:
"Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y
nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos, que no os
dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os
conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta
como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del
Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera;
porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se
manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición (2
Tesalonicenses 2.1-3).
Muchos predican y hablan de
la Palabra de Dios, pero debemos ejercer cuidado cuando los
escuchamos. Hablar acerca de Dios no es lo mismo que hablar por
Dios. ¡No es lo mismo, ni se escribe igual!
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