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La creciente influencia de China

Por José M. Viera

Estados Unidos, aunque sobresaliente en la mayoría de los aspectos internacionales, poco a poco ha ido perdiendo poder, prestigio e influencia mundial. Podemos debatir por horas sobre los factores responsables por ésta pérdida de poder y prestigio, pero la realidad es que nuestra nación ha vivido por mucho tiempo en un espíritu materialista, olvidando a Dios en el camino.

Al otro lado del planeta, tenemos la nación más populosa del mundo, considerada por muchos como una nación pobre. Sin embargo, esta gigantesca nación podrá ser cualquier cosa, menos pobre. ¿Sabía usted que Estados Unidos tiene una gigantesca deuda financiera con China? Por varios años China se ha convertido en el Banco financiero del gobierno norteamericano.

En recientes años hemos visto el aumento del precio de petróleo, la caída de nuestros bancos y casas financieras, la pérdida de millones de trabajos, y como las casas y otras propiedades han perdido su valor; y aun así nadie las quiere o puede comprar. Y como si esto fuera poco, nuestro país está embarcando en una reforma social muy grande, quizá la mayor en su historia, a tratar de reformar el sistema de salud social. El mismo "Banco" que le presta dinero a los Estados Unidos, o sea, China, le advirtió a los Estados Unidos que está gastando más dinero del que tiene.

La enorme influencia China sobre las instituciones americanas pone en gran peligro nuestra estabilidad económica-social y militar. ¿Qué sucedería si nuestro "Banco" (China) dejara de prestarnos dinero? Como ven, ya Estados Unidos no puede dar lecciones al mundo sobre responsabilidad, sobre libertad y otros temas; porque ciertamente ya ha perdido esa autoridad.

Hoy más que nunca tenemos que mirar a Dios sobre todas las cosas. No pongamos nuestras esperanzas en una nación o en un gobierno que ni siquiera se puede salvar a sí mismo. "Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que Él escogió como heredad para sí. Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia." (Salmos 33.12; 127.1).

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